Si hemos decidido ir a Okayama para ver entre otras cosas uno de los tres mejores parques de Japón, el Koraku-en, y el castillo Okayama-jo, y queremos ver también un poco de la parte rural, proponemos visitar la llanura de Kibi. Desde la estación de tren JR de Okayama, cogemos el tren de la línea Kibi y bajamos tres paradas después, en Bizen Ichinomiya. Al salir, alquilamos una bicicleta de paseo por unos 1000 yenes e iniciamos una ruta de algo más de 15 km a lo largo de la cual veremos canales de agua, campos y sitios de interés cultural como Kibitsuhiko-jinja que encontramos al cabo de pocos minutos de iniciar la marcha. Este shrine incluye un bonito jardín y un estanque.
Importante es coger el mapa que se nos da en el sitio de alquiler de bicicletas, y también agua. Desde la estación hay que torcer a mano derecha y cruzar la vía del tren y en seguida veremos el complejo religioso. A partir de aquí, el camino está señalizado para peatones y ciclistas y si bien es difícil perderse, hay que fijarse en el mapa. Un canal de agua nos acompañará ahora entre los campos hasta encontrar Kibitsu-jinja (construido en 1425); dejando la bicicleta aparcada fuera, podremos observar un gran itcho (Ginko biloba) rodeado de imponentes edificios y podremos recorrer el largo pasillo que conecta oratorio y santuario, cubiertos por un largo tejado de madera.
Vale la pena visitar Fukudenkai-Honbu donde se exponen, apiladas, millares de anillas de tiro de principalmente vacas como acto de gratitud hacia ellas por su entrega y sacrificio hacia los hombres. Más adelante encontramos Koikui-jinja y después algo que parece una colina pero que en realidad es un túmulo funerario en forma de cerradura como los que se pueden ver, por ejemplo, en Nara. Se trata de Tsukuriyama-kofun. Este será el primer túmulo porque luego encontramos el de Komorizuka, muy cerca de la fotogénica pagoda de 5 pisos de Bitchu Kokobunji.
A partir de aquí, el camino ya es de vuelta hasta la población de Soja, donde devolveremos la bicicleta y cogeremos un tren de la línea JR Hakubi hasta Kurashiki, población que merece una buena visita por sus canales, sus calles llenas de antiguos almacenes de fachadas singulares, convertidos en tiendas de artesanía y sus museos donde hasta podemos ver cuadros de Monet. Desde Kurashiki, cogemos otro tren hasta Okayama, fin de trayecto.
© M. Martínez


















